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9 Marcas de un Liderazgo Creíble




Como lo describimos en el capítulo anterior, vamos a ver más a profundidad alguna de estas marcas que tiene que tener el líder efectivo del siglo 21. Hoy en día, es necesario un liderazgo efectivo y basado en valores en la familia, la empresa, las organizaciones y en todo grupo humano. Vivimos tiempos difíciles, peligrosos pero también tiempos de cambio y oportunidades. Es por eso, que necesitamos ser buenos líderes de nuestras vidas y de aquellos que nos rodean. Veamos algunas de estas marcas fundamentales que tiene que tener cualquier líder que quiera ser efectivo en estos tiempos, algunas las iremos repitiendo constantemente en este libro, enfatizando la importancia de ellas:

Carácter – 

Howard Hendricks profesor del prestigioso Seminario Teológico de Dallas dice: “El mundo hoy en día tiene una crisis de liderazgo, y la crisis de liderazgo es fundamentalmente una crisis del carácter”.

El carácter tiene que ver con lo que somos más que con lo que hacemos. El desafío es tener integridad, ser coherentes. No borrar con el codo lo que escribimos con la mano. Vivir lo que practicamos. Es el atributo número uno que se espera de un líder, que sea honesto, íntegro, intachable e irreprochable. Tiene que ver con la ética más que con la estética.

Esto es lo contrario a la corrupción que se oye tanto en estos días, el buen liderazgo no se corrompe, no se vende por lograr éxito, fama, dinero, poder o posición. Esta es la principal marca que deber tener un líder, ya que es mejor un buen nombre que las muchas riquezas.

Hoy en día precisamos independientemente de la posición que tengamos en una organización ser íntegros, no vendernos, tener principios y actuar correctamente. El carácter tiene que ver con la verdad, con no fingir, con ser la persona que somos, y no fingir ser la persona que no somos.

Hablábamos en un capítulo anterior de la encuesta que se realizó en Estados Unidos en varias empresas a miles de trabajadores que estaban bajo liderazgo, y se les preguntó cuál era el atributo que más valoraban en el liderazgo. La mayoría respondió la honestidad, o sea la integridad, el carácter. Esta marca es un no negociable del liderazgo. Si vamos a ser los líderes que Dios quiere que seamos, es indispensable que trabajemos nuestro carácter. Necesitamos ser líderes íntegros y creíbles. No tanto líderes perfectos, sino líderes que trabajan en el ser primeramente antes que en el hacer. Necesitamos ser primeramente personas de bien, líderes que abracemos la verdad y que no practiquemos el hábito de la mentira. Como decía el sabio Salomón “Compra la verdad y no la vendas…”

Tenemos el ejemplo de José (el personaje bíblico). Fue vendido y traicionado por sus hermanos, fue puesto preso injustamente, fue olvidado y criticado, pero mostró un gran carácter en medio de las adversidades y las tentaciones que le tocaron vivir. No se quejó de su situación, espero su tiempo y finalmente le llegó la hora y se constituyó en líder de una gran nación, y usó su poder para beneficiar a muchas personas.

Las organizaciones que tienen líderes íntegros tienen más posibilidades de permanecer y alcanzar el éxito. Las naciones que tienen líderes íntegros son más creíbles y más serias de aquellas donde impera la corrupción.

El carácter y la integridad son atributos indispensables que necesitamos incorporar y desarrollar. Son marcas y valores no negociables de un líder. Es lo que primero demanda la gente de un líder. Que sea íntegro y honesto. La falta de honestidad y la corrupción se penalice duramente por la sociedad.

El ser es más importante que el hacer, ya esté último fluye del primero. Necesitamos ser los líderes que el mundo necesita, y no aparentar ser. La reputación es importante pero más importante es el carácter, ya que la anterior viene de esta última.

¿Cómo podemos transformar nuestro carácter? Es a través de tomar las decisiones adecuadas, que podemos crecer y desarrollar un carácter íntegro. Especialmente en los momentos de pruebas y adversidades, si respondemos adecuadamente a ellas, vamos a madurar y vamos a ser más fuertes para enfrentar las pruebas futuras.

Y finalmente es a través de la disciplina, de desarrollar hábitos saludables que creceremos como personas. La palabra disciplina viene de la misma raíz de la palabra discípulo. Este es uno que aprende para llegar a ser como su maestro. Una persona disciplinada aprende y forja su carácter. Aquí tenemos un desafío grande para la formación de nuestro liderazgo, el ser disciplinados.

Claridad de Dirección – Tiene que ver con la visión y con la dirección. El líder debe saber hacia dónde va, debe tener una meta, un sueño, que lo motive. Necesita ver un futuro mejor y enfocarse en las posibilidades que el futuro puede traer. El líder no debe quedarse en el pasado, ni mirar demasiado al pasado, sino que debe ser un visionario que proyecta su organización al futuro. Tiene un sentido de dirección y de destino. No se conforma con el status quo, sino que como agente de cambio sueña y visiona un futuro mejor.

Muchos de los problemas que tenemos que nos impiden desarrollar un liderazgo creíble, es que no tenemos un sentido de dirección y no sabemos hacia dónde vamos, necesitamos identificar esa meta, ese sueño, esa realidad mejor que está en el futuro, y dirigirnos con todo nuestro corazón a ella. Los líderes del siglo 21 necesitan tener un sentido de misión y destino.

Si no sabemos hacia dónde vamos, no podemos indicarle a nadie el camino. Nadie va a seguir a alguien que está perdido. Si vamos a desarrollar un liderazgo efectivo, necesitamos primero tener claro cuál es la dirección a la que nos dirigimos, y luego seremos capaces de indicarles a otros cuales es el camino que deben seguir.

Esta es otra marca importante que la gente demanda de un líder, que sepa hacia dónde va, y que tenga un claro sentido de dirección. Muchos líderes fracasan porque hoy le dicen a la gente que vamos a ir en cierta dirección. Y mañana le dicen que no, que mejor ir por esta otra dirección, y ayer le dijeron que era otro el camino. La gente quiere ver coherencia en el liderazgo, que se mantengan firmes en el camino que han trazado y que no estén cambiando de camino a cada instante.

Como decíamos, este atributo tiene que ver con tener un llamado a una causa superior a la persona del líder. Esta visión no es para satisfacer una necesidad del líder. Sino que es una causa que abarca la necesidad de muchas personas. La visión es para traer soluciones y respuesta a los problemas de muchos. Ya vimos el caso de Nelson Mandela, podríamos hablar también de Martin Luther King que soñó también que en Estados Unidos no se discrimine a una persona por el color de piel, y murió por ese sueño. Y hace unos pocos años, tuvimos también el primer presidente negro de los Estados Unidos, algo que hubiese sido impensable 40 o 50 años atrás.

Como líderes no solo debemos tener una visión, sino ayudar a otros a que capten y persiguen la visión en sus vidas. Un líder visionario debe ayudar a otros a que también sean visionarios y se proyecten como líderes de visión.

Competencia –  Esto tiene que ver con nuestra capacidad de desempeñarnos en las actividades y tareas que competen a nuestro liderazgo. Nuestra competencia, tiene que ver con la habilidad y la idoneidad que tenemos para desempeñar nuestro trabajo. Es una responsabilidad grande del líder estar bien preparado e informado. A la vez identificar sus dones y talentos, y potenciarlos para que puede ser efectivo y competente en todo lo que hace.

Esta competencia se hará evidente con el fruto de lo que hacemos, con nuestra trayectoria como líderes. Nuestra competencia nos permitirá desarrollar efectividad en lo que hacemos. Si no tenemos ningún resultado perfectamente se puede cuestionar nuestra competencia para la tarea. Necesitamos perfeccionar lo que hacemos, cada vez buscar estar mejor preparados en aquello que Dios nos ha llamado a realizar. Quitar el espíritu de mediocridad, y procurar la excelencia en todo aquello que hacemos.

También es otro atributo que demanda la gente de sus líderes. Tiene que ser honesto, pero también tiene que ser una persona capaz de producir cambios y lograr resultados.

Como decíamos, necesitamos identificar nuestras fortalezas y dones, y trabajar en ellas. Potenciar lo que ya tenemos. Ocuparnos en aquello que somos buenos. Esto es una clave de la efectividad, no pasar nuestra mayor parte del tiempo en aquellos que no somos buenos; sino optimizar nuestras fortalezas y trabajar en ellas para poder desarrollar efectividad y ser competentes en lo que hacemos.

Compromiso –  El compromiso tiene que ver con la entrega, con no darnos a medias, sino tener puesta la camiseta en nuestra responsabilidad y en lo que tenemos que hacer. Muchas personas que han tenido éxito en sus profesiones, han definido el éxito como 10% de inteligencia y 90% de transpiración. Los buenos líderes están comprometidos con una causa que beneficia a los demás. Hoy en día hay tanta necesidad y tantos problemas, que necesitamos líderes comprometidos que traigan soluciones y oportunidades.

La apatía y la indiferencia son dos pecados que la gente no les perdonará a sus líderes. Es necesario líderes que se interesen y se involucren con las personas y con sus problemas. Que demuestren un compromiso sincero, y que den de su tiempo, dinero y talentos para ayudar a traer soluciones a los problemas de este tiempo.

Esta es una queja grande de parte de los líderes de que falta compromiso en la gente. Lamentablemente esto es una realidad, las personas muchas veces no están comprometidas en sus actividades. Y una de las razones es que lo que hacen no les entusiasma. Les falta pasión, visión y un sentido de llamado.

Lamentablemente encuestas muestran que son más las personas que desempeñan tareas que no les gusta, que las personas que hacen aquellas cosas por las cuales tienen pasión. Si vamos a desarrollar nuestro liderazgo y potencial, debemos procurar trabajar en aquellas cosas que nos apasionan y que tenemos dones para llevarlas a cabo. Todo el mundo es bueno en algo. Debemos identificarlo y trabajarlo al máximo. Nuestro compromiso siempre será mayor en aquellas cosas en las cuales tenemos dones y nos apasionan. Aquí opera aquella frase motivacional que dice: “Haz lo que amas y ama lo que haces”. Si el dinero no fuera un impedimento, ¿si tuvieras la posibilidad de elegir tu actividad, que harías? Es respondiendo esta pregunta que nos acerca a identificar aquellas actividades nos comprometeremos más y nos ayudarán a desarrollar todo nuestro potencial.

Cuando el carácter se desarrolla, existe un líder competente, hay un sentido de visión y de llamado, el compromiso se dará con mayor factibilidad.  Estas marcas del liderazgo son fundamentales para desarrollar nuestro liderazgo y credibilidad.

Estas marcas son necesarias si vamos a ser líderes efectivos y con buenos valores en el siglo 21. A través de este libro y de los seminarios de LIDERA21, la Escuela de Liderazgo que dirijo, queremos ayudarte a ser la persona y el líder que estás llamado a ser, y que desarrolles tu máximo potencial.

Corazón – Tiene que ver con la pasión, con no solo involucrar los pensamientos, sino las emociones y el corazón en lo que hacemos. Y no solo en los proyectos sino la importancia de tener un corazón para con las personas. Como decíamos, la apatía es un pecado serio, no ponerle emoción a las cosas y hacer las cosas por inercia. No dejemos que los problemas y las circunstancias nos roben la pasión. Apasionémonos con la vida y con entusiasmo procuremos desarrollar nuestro liderazgo, ayudar y servir a los demás.

Esta es una característica y una de las marcas de los buenos líderes. Son apasionados, entusiasmados con la causa que abrazan y también con las personas con las cuales trabajan. Desarrollemos una pasión por la vida, por la gente, y por esos sueños que arden en nuestros corazones.

Convicción –  Esto es importante, estar convencido de lo que hacemos y porque lo hacemos. El convencido, convence. Convicciones sobre la importancia que tiene lo que deseamos alcanzar, y esto nos dará fuerza para convencer a otros para que nos sigan en ese proyecto.

Las convicciones nos sostienen en los momentos difíciles de la vida. Cuando las cosas no salen, cuando el esfuerzo parece en vano, cuando las personas no nos comprenden, son las convicciones las que nos permiten seguir adelante rumbo a la causa que Dios puso en nuestros corazones.

Este mundo demanda de líderes con profundas convicciones personales, que aferrados a ellas, puedan producir cambios y transformación en su entorno.

Lamentablemente vemos hoy en día muchos líderes que no tienen ideales convincentes, que son movidos por la conveniencia y tienen una ética relativa a la situación. Sin embargo, los líderes trasformadores son líderes con valores y con convicción que no negocian los principios, y sus convicciones les permiten superar las adversidades y perseguir el bien de los demás.

Coraje –  Las convicciones sobre grandes verdades producen un gran coraje. Cuando creemos de corazón que tal objetivo debe ser alcanzado somos capaces de actos de mucha valentía para alcanzar esos objetivos. Pero si no estamos convencidos de la importancia de alcanzar algo, no tendremos el coraje ni la perseverancia para alcanzarlo ni para perseverar hasta lograrlo.

La valentía y el coraje son valores que también deben caracterizar y marcar al líder del siglo 21. El temor nos paraliza, pero el coraje nos permite avanzar en medio de las tormentas y los vientos en contra.

Es necesario el coraje para perseverar y lograr nuestros objetivos que traigan bien y soluciones a las personas.

Hoy en día muchos líderes no actúan pues tienen temor de perder privilegios y relaciones de conveniencia. Pero el líder efectivo necesita abrazar el  valor del coraje, para poder producir aquellos cambios que demandan los tiempos.

Comunicación –Un líder debe comunicar su visión consistentemente, tiene que tener la capacidad de vender su idea, de persuadir a otros, de ser creíble. El liderazgo son relaciones adecuadas. Y para que a un líder le sigan es necesario que comunique adecuadamente la visión que tiene.

Los líderes del siglo 21 deben ser buenos comunicadores. Deben entender que lo importante no es únicamente lo que comunicamos, sino que lo importante es lo que la audiencia comprende. Sabe que para que lo comprendan, debe primero comprender a las personas.

También entiende algunas teorías de la comunicación que describen los ruidos y las barreras que existen en la misma. Y por ende, trabaja para quitar esas barreras para que se llegue a una comunicación efectiva.

El siglo 21 nos da muchísimas maneras de comunicarnos con otras personas por una cantidad de canales. Sin embargo, el cara a cara, la comunicación presencial y no virtual sigue siendo la más efectiva y poderosa.

Carisma –  Este aspecto es importante para el liderazgo. Al desarrollar nuestro potencial siempre desarrollaremos cierto carisma. Tiene que ver con nuestros dones, con nuestra singularidad, todos tenemos algo de carisma, tiene que ver con desarrollar nuestros dones y talentos únicos.

El carisma es un aspecto de nuestra personalidad que se puede desarrollar, es algo que nos convierte en atractivos para los demás. Indudablemente que hay gente que ya viene con dones carismáticos desde su nacimiento, pero todos podemos desarrollar una personalidad más carismática. El carisma puede venir de agregarle pasión, convicción y un interés genuino por la gente. El compromiso más la pasión va a aumentar nuestra dosis de carisma.

Todos tenemos una dosis de carisma, hay personas que vienen con una gran dosis, otros con menos. Pero todos podemos trabajarlo, podemos ponerle color y emoción a nuestra vida. El sentido del humor es un don que Dios nos dio a los humanos para que lo utilicemos como elemento importante en el desarrollo del liderazgo. Todo buen líder tiene un buen sentido del humor.

Compostura –  No ser reactivos sino tener una inteligencia emocional para saber manejar nuestras emociones. Mantener siempre una compostura emocional aún en medio de las dificultades. No dejarnos gobernar ni por la ira, ni por el desánimo, sino mantener una estabilidad emocional.

La compostura de un líder tiene que ver con su capacidad de hacer una buena gestión emocional. Puede sentirse desanimado, pero no permite que las sensaciones de desánimo, le pidan tomar decisiones que le fortalezcan y le lleven a los objetivos.

Pueden sentirse muy enojado, pero no permite que la ira le lleve a tomar decisiones impulsivas que van a atentar contra sí mismo y pueden dañar a los demás.

Para despertar el líder que hay en ti es necesario que seamos líderes de integridad, líderes con un llamado más también líderes competentes. Hoy más que nunca no necesitamos líderes improvisados sino líderes preparados. Y no solo es necesaria una preparación teórica y técnica, sino experimentados, probados en la práctica y con una trayectoria y resultados.

Una de las materias que necesitamos aprobar para ser líderes competentes es la materia de la adversidad. Es cuando gestionamos bien la adversidad que podremos luego manejar la prosperidad. Es cuando nos preparamos en los tiempos de espera y fracaso que luego podemos gestionar mejor el éxito.

 
 
 

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