La Actitud, un factor determinante en el Liderazgo
- montecarlos77
- 17 dic 2025
- 4 Min. de lectura

La actitud determina en cierta manera la altitud del líder. Es fundamental una gran actitud para lograr desarrollar y alcanzar nuestro potencial. Y especialmente para enfrentar pruebas y desafíos.
Este principio es fundamental si vamos a desarrollar el potencial en nuestra vida. Hay algunos hábitos, prácticas y actitudes en nosotros, que en vez de contribuir a nuestra edificación, más bien son factores de estancamiento y muchas veces de destrucción. Son los aspectos negativos de nuestro carácter y personalidad, que muchas veces se manifiestan en actitud de amargura, resentimiento, frustración por lo difícil de la vida, por dificultades en las relaciones interpersonales.
Todos somos algunas veces mal tratados por otras personas, a todos a veces se nos hace alguna injusticia. Y todos en la vida tenemos momentos difíciles. Y aún, podemos agregar a esto que no son tiempos fáciles los que vivimos. Los problemas se han complejizado donde muchas veces impera la violencia, el amor a las cosas (en lugar de a las personas) y un marcado individualismo.
Lo que hace la diferencia no son estas circunstancias duras de la vida, lo que hace la diferencia no es lo que nos pasa, sino como respondemos a lo que nos pasa. Es una respuesta adecuada a los acontecimientos de nuestra vida, lo que nos permite crecer y desarrollar nuestra potencial.
Los expertos en Coaching, hablan de gestión emocional o inteligencia emocional. No debemos dejarnos dominar por las emociones que se producen al experimentar injusticias y dificultades, por ejemplo el miedo y la ira. No debemos reaccionar. Más bien debemos aprender a responder a cada situación de la mejor manera. ¿Cómo estas respondiendo tu a los problemas y obstáculos en tu vida? Te abruman o los tomas como un desafío para superarte.
Los problemas y obstáculos en nuestras vidas pueden ser una oportunidad para un gran crecimiento. Al mismo tiempo pueden sumergirnos en la negatividad y el desánimo. Es clave tener una actitud adecuada frente a los problemas para desarrollar un buen liderazgo. Necesitamos ver en cada problema una oportunidad y no en cada oportunidad un problema.Examinemos nuestra actitud frente a los problemas. Muchos tesoros vienen a nuestra vida con el envoltorio de problemas y obstáculos. Necesitamos fortalecernos frente a los obstáculos y como dice Max Lucado "enfrentar a nuestros gigantes".La famosa historia del Antiguo Testamento donde David (un jóven pastor de ovejas) enfrenta al malvado gigante Goliat (un experimentado guerrero) muestra que una causa importante de la victoria de David fue su actitud para enfrentar al gigante. Lo enfrenta sin temor, creyendo en sus habilidades (manejaba la honda) y creyendo que a través de su fe en Dios todo era posible para él. Resultado: le corta la cabeza al gigante Goliat y le da una gran victoria a su pueblo.¿Cómo enfrentamos a los gigantes de nuestra vida? Necesitamos una actitud de fe, creyendo que en cada problema hay una oportunidad de crecer, aprender y movernos a un nuevo nivel.
Algo que tenemos en común todos los seres humanos son los problemas. No hay persona que no tenga dificultades y obstáculos en su diario vivir. Los problemas son parte importante de la vida, y nuestra actitud frente a los problemas puede llegar a hacer toda la diferencia. No es siempre el tamaño y la gravedad de nuestros problemas lo que nos desanima y nos hace retroceder en la vida. Sino nuestra respuesta y el grado de nuestra fe para enfrentar los desafíos y dificultades que nos presenta el mundo de hoy.
Frente a un mismo problema, una persona puede caer en un pozo depresivo, y otra encontrar un desafío y una razón para vivir. El desafío que tenemos es que los problemas no nos depriman ni nos hundan, sino tomarlos como oportunidades para que con la ayuda de Dios podamos enfrentarlos, crecer y tener lecciones para compartir con los demás. En esto consiste la madurez, aprender de los errores y los obstáculos de la vida, y acumular lecciones para futuros desafíos, y para inspirar a los que nos rodean. Esta es la actitud que cultivan los grandes líderes y de esa manera se fortalecen. ¿Adopto los problemas como oportunidades positivas para crecer?
Las actitudes son más importantes que los hechos, decía el Dr. Karl Menniger. También ese gran pensador americano William James agrega que, “el gran descubrimiento de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al modificar las actitudes de su mente”.
La actitud con que asumimos la vida cada día es una decisión muy importante que podamos tomar cada mañana al levantarnos. Su actitud influencia sus acciones y éstas sus resultados. No son las circunstancias que atravesamos ni los acontecimientos que nos ocurren los que determinan los resultados, es la actitud con que reaccionamos lo que marca la diferencia.
La actitud es una elección mental, es una postura ante la vida. Una vez que elige una determinada postura, se crea en usted una disposición a ver la vida de acuerdo a esa postura. Podemos tomar la decisión de focalizarnos en el lado positivo o en el lado negativo de la vida.
Hay personas que sólo pueden ver problemas en lo que hacen, otras por el contrario ven en cada coyuntura, inclusive adversa, una oportunidad. Hay personas que sólo pueden pensar en lo negativo, sus mentes se han habituado a filtrar sólo lo malo, por lo que viven llenas de pesimismo; mientras que otras, deciden enfatizar el lado esperanzador de la vida y ver las oportunidades.
Las actitudes son fundamentales en el liderazgo, el éxito o el fracaso de un líder puede depender de su actitud más allá de las habilidades y dones que puede tener como líder. La actitud determina mucho la altitud que vamos a alcanzar, y también nuestra actitud va a determinar la calidad de las relaciones con las personas con las cuales nos relaciones.
Nuestra actitud debe ser una actitud positiva, dispuesta a la entrega y al sacrificio. Debe aprender a manejar la crítica, y no ser reactivo. Debe ser proactiva, no depender de las circunstancias y del clima externo. El líder de tener su propio clima, basada en una motivación intrínseca. Está llamado a hacer que las cosas pasen.
























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