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Una de las marcas de un buen líder es la claridad de dirección. Si el líder no sabe adonde va, es muy difícil que alguien le siga. Por el contrario, el líder que sabe adonde va, verá que muchos lo van a acompañar, y más si su destino es lo suficientemente atractivo para apelar a las necesidades más profundas de las personas.


Alguien que duda de su dirección, no puede llevar a nadie con el. No tomaríamos nunca un ómnibus desde Montevideo que diga al mismo tiempo Punta del Este y Colonia, ya que son direcciones opuestas.. Si vamos a ser buenos líderes y llevar gente en el ómnibus de nuestra vida, lo primero que tenemos que tener claro es nuestro destino, hacia donde vamos.


Barry Posner y James Kouzes en su clásico libro "El Desafío del Liderazgo" nos dicen que ser visionarios es una marca del buen liderazgo. Sin visión no hay liderazgo, sin propósito, no hay visión. La visión es el qué, el propósito es el por qué. Responder a las preguntas como: ¿Hacia donde vamos? ¿Qué queremos lograr? y ¿Por qué queremos lograrlo?, nos ayudarán a ser mejores líderes.


Adelante!

Ahora, ¿cómo descubrimos nuestros dones y fortalezas? Algo que ayuda es hacernos un FODA personal, donde respondemos preguntas que nos permitirán descubrir nuestras fortalezas, nuestras debilidades, nuestras amenazas y oportunidades. También el feedback y la retroalimentación que recibimos de los demás nos ayudarán a identificar áreas de fortaleza. Y por supuesto, necesitamos experimentar con distintas actividades ya que de esa forma podemos confirmar si tenemos ese don y talento por naturaleza.

Este tema es vital para el desarrollo de nuestro liderazgo. Vamos a ser más efectivos en generar una transformación cuando la hacemos en base a nuestras pasiones, nuestros dones y nuestros talentos. Cuando identificamos una necesidad que tienen las personas, y al mismo tiempo encontramos un don en nosotros que puede satisfacer esa necesidad, y a esto le agregamos una pasión por lo que hacemos, vamos a encontramos un campo para desarrollar al máximo nuestro potencial y servir efectivamente a los demás.

Los dones, talentos y habilidades son fundamentales para impactar e influenciar a los demás. Ahora el componente de la pasión es vital. Vamos a ser naturalmente más efectivos y a ejercer un liderazgo, no solo en áreas de nuestros dones sino desde el área de nuestras pasiones. Y necesitamos combinar el don y la pasión, junto con una gran visión, para producir una transformación.

¿Son algunos únicamente los que están llamados a liderar? Creemos que no. Sino que toda persona está llamada al liderazgo, toda persona está llamada a influenciar y hacer una diferencia positiva en los demás. No siempre seremos los creadores de la visión de transformación. La mayoría de las veces nos vamos a sumar a la visión de otros líderes, y de esa manera al seguir una visión que atrae y transforma, nosotros vamos a ser líderes.

Lo que afirmamos es que toda persona está llamada al liderazgo. Pero no en cualquier situación y circunstancia, sino en el área de sus dones, talentos y fortalezas. Por eso es vital, si vamos a desarrollar nuestro liderazgo, que identifiquemos, desarrollemos e utilicemos nuestros dones y talentos, y es ahí que vamos a ser líderes que produzcan cambios en la vida de otras personas. Necesitamos conocernos como afirmaba Sócrates “Conócete a ti mismo”. Lo que precisamos es identificar la manera como fuimos diseñados y cuál es nuestro ADN de liderazgo, ya que todos tenemos uno. Y al utilizar y potenciar este ADN de liderazgo, vamos a ser líderes naturales y seremos más efectivos en influenciar en los demás.

Y este es un aspecto fundamental en esto del liderazgo. Necesitamos identificar nuestros dones, talentos y fortalezas. Y al mismo tiempo, necesitamos desarrollarlos, y ocupar nuestro tiempo en ellos. De esa forma vamos a desarrollar liderazgo y ejercer influencia en el mundo que nos rodea. Vamos a ser mucho más efectivos en producir un cambio y una transformación en las áreas de nuestros dones y fortalezas, y debemos usarlas para servir e inspirar a los demás.

Por eso, afirmamos que es cierto que en algunas áreas somos líderes y en otras no. En algunas áreas somos liderados y actuamos como seguidores. Y en otras somos líderes y otros nos siguen. Es en las áreas de nuestros dones, talentos, fortalezas, habilidad y pasiones que vamos a poder ser buenos líderes e influenciar en los demás. El desafío es encontrar cuales son las áreas y las actividades que son nuestra área de fortaleza. Hay sabiduría en descubrir nuestras fortalezas y pasiones. Y hay aún más sabiduría en pasar el mayor tiempo posible trabajando y operando en nuestras áreas fuertes, por qué en esas áreas naturalmente somos líderes, y vamos a ejercer una mayor influencia en los demás.

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